PROTECCIÓN DE PUEBLOS INDÍGENAS AISLADOS Y EN CONTACTO INICIAL EN LA AMAZONIA Y CHACO

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Foto: GETTY IMAGES vía BBC.

Frente al escenario ardiente en América del Sur, nosotros, las Organizaciones Indígenas, las Organizaciones Aliadas y los especialistas que trabajan para proteger a los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial – PIACI que habitan en la Amazonía y el Gran Chaco, hemos visto la necesidad de expresarnos públicamente y denunciar la situación dramática en la que viven estos grupos afectados.

Los PIACI están bajo amenaza constante. Los incendios actuales agravan mucho su situación y son un riesgo para su integridad física. Los resultados de un modelo de desarrollo depredador, junto con la negligencia del Estado para proteger a estos pueblos, aumentan la vulnerabilidad socio-epidemiológica a la que están sujetos.

Es esencial señalar que la vulnerabilidad es una condición para estos pueblos y que, por lo tanto, los Pueblos Aislados se encuentran en una condición de vulnerabilidad en el contexto que impulsa la sociedad occidental. Entre estas condiciones, destacamos la dimensión “institucional”, relacionada con las políticas de desarrollo implementadas en la región que, asociadas a iniciativas autónomas y / o ilícitas, constituyen vectores que, cada vez más, aumenta la situación de riesgo de vida en estas poblaciones. Esta es la razón por la cual es necesario que los gobiernos brinden una atención especial a las personas en aislamiento y en contacto inicial.

Las amenazas y especialmente los incendios actuales obligan a los pueblos indígenas aislados a desarrollar estrategias de supervivencia, incluido el desplazamiento forzado, obligándolos a buscar refugio en regiones que no corresponden a sus territorios tradicionales. Esta migración forzada los pone en contacto inminente e incluso confrontación con personas fuera de su grupo.

Públicamente defendemos a los PIACI y exigimos que los gobiernos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela tomen medidas inmediatas para contrarrestar tales incendios y, en coordinación, implementen medidas especiales de protección para estos pueblos, respetando su autodeterminación para permanecer en aislamiento. Somos conscientes que detrás de la quema del Amazonía, la Chiquitanía y el Gran Chaco hay un mercado millonario. En Brasil, «prender fuego a un área de 1,000 hectáreas cuesta alrededor de 1 millón de reales en el mercado negro». ¿Quién paga y qué es lo que se gana? Nosotros, las Organizaciones Indígenas, los Aliados y los expertos de PIACI presentamos en colaboración una visión general de los siete países de la cuenca del Amazonas y el Gran Chaco en Paraguay. Hemos identificado 185 registros de pueblos indígenas aislados en la región, de los cuales 66 se confirman que existen.

Bolivia

En lo que va del año 2019, oficialmente 1 millón de hectáreasi de bosque se han incendiado. De finales de julio a agosto el incendio forestal de la Chiquitaniaii devasto 780 mil Ha. Lo territorios más afectados comprenden la región de Chiquitanía y los Territorios Ayoreo, Chiquitano y Monkoxi. También se ha afectado gravemente y desaparecido bosques secos en la frontera con Paraguay, en el área decretada con intangibilidad para Pueblos en Aislamiento Ayoreo y el Territorio Guaraní. Zonas que representan los últimos refugios para su supervivencia cada vez más amenazados por el agronegocios y gobierno.

Brasil

En su relación con la población indígena y la actitud del gobierno brasileño, deviene en falta total de respeto a los principios constitucionales. Desde hace de meses, el presidente del gobierno, de Jair Bolsonaro, pronunció discursos en contra de los pueblos indígenas y el movimiento ambientalista. Ha sido irrespetuoso con la legislación ambiental. El gobierno está sujeto a las repercusiones internacionales frente a los escándalos de Brasil y la presión del G7. Ante esto se instituyó un gabinete de crisis y a partir de entonces, las iniciativas tomadas, la mayoría de las veces con el servicio militar, fueron un reflejo de causas y efectos. La discusión y el desprecio fueron los dos únicos pronunciamientos del presidente y su equipo a la comunidad internacional y especialmente ante la sociedad civil organizada a favor de Brasil.

La deforestación en la Amazonía brasileña desde julio o antes, es mayor en un del 278% que durante el mismo período de 2018, son daos oficiales del INPE. Hay 131 tierras indígenas incendiadas entre el 15 y el 20 de agosto de 2019 en Brasil. Estos datos cambian rápidamente porque confían aumentado las fuentes de calor. Todos los días se presentan nuevos incendios. Estos datos han sido levantados por la geografía Ananda Santa Rosa y Fabrício Amorim en base del Sistema de Información de Incendios. Fire Information for Resource Management System (FIRMS/NASA).

Debido a este caos, la situación más dramática es la de dos pueblos indígenas en aislamiento. En Brasil hay 114 registros de PIAV, de los cuales 28 son confirmados por el organismo oficial indigenista del del gobierno o FUNAI. ¿Cuántos huyen del fuego? Las información levantada sugiere que se contaron 15 incendios en tierras donde hay registros de indígenas aislados, especialmente en los estados de Mato Grosso, Pará, Tocantins y Rondônia. El FUNAI hasta ahora no se pronuncia.

Colombia Al igual que en todos los países, losincendiosresponden a interesessujetos al modelo de desarrollo. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia – IDEAM, registró 138.176 hectáreas deforestadas en la Amazonía en 2018iii. Aunque la temporada de incendios en Colombia suele ser hacia enero y febrero, la acelerada deforestación afecta el corredor entre la cordillera de Los Andes – Amazonía – Orinoquía.

De 2016 a 2018 la Amazonía colombiana ha perdido 478.000 hectáreas de bosque de las cuales el 73% (348.000) corresponde a bosque primario, y, en lo que va del 2019, las alertas indican la pérdida adicional de 60.600 hectáreas, de las cuales el 75 % (45.700 hectáreas) era bosque primario e impacta principalmente cuatro áreas protegidas: los Parques Nacionales Tinigua, Sierra de la Macarena, Reserva Nacional Nukak y Serranía de Chiribiquete.

El Parque Nacional Serranía de Chiribiquete, hogar de por los menos dos pueblos en aislamiento, aún por confirmar, los pueblos Carijona y Muruiiv, perdió 2.600 hectáreas desde su expansión en julio de 2018, de las cuales el 96% corresponde a bosque primario.v Por otra parte, pese a no verse directamente afectado por los fuegos, el Parque Nacional Natural Río Puré, que aloja entre su espeso bosque húmedo tropical, a los dos pueblos hasta ahora confirmados en Colombia, los Yuri – Passévi, se ve presionado por la explotación y exploración de hidrocarburosvii, el avance de la frontera agropecuariaviii, el desarrollo de infraestructuras vialesix y la mineríax .

Ecuador

En Ecuador no se han registrado fuegos relacionados a los grandes incendios en la Amazonia sur. Sin embargo las actividades e minería principalmente estén avanzado sobre los territorios indígenas en la parte sur de la Amazonía del Ecuador, causando un enorme perdida de biodiversidad, conminación del Agua y desplazamiento de las comunidades indígenas Shuar. A través de imágenes satelitales se ha podido observar durante los últimos años un aumento de episodios dramáticos de incremento de lluvia y nuevas zonas de inundaciones en la Amazonía norte, que desde hace décadas ha sido destruida y contaminada por actividades petroleras. El avance de la frontera agrícola y el desarrollo impulsado por gobierno locales, fomenta la deforestación en esta zona. La apertura de nuevas carreteras fomenta la colonización y desplazamiento de comunidades indígenas Waorani y Kichwa, principalmente. El Parque Nacional Yasuní, no ha sido afectado por incendio, pero la deforestación derivada de la explotación de petróleo por nuevas carreteras y plataformas pone engrave riesgo la supervivencia de los grupos indígenas que viven en aislamiento, como son los Tagaeiri y Taromenane.

Paraguay

En Paraguay, el modelo de producción impuesto por el agronegocio es el principal responsable de los grandes incendios que consumen los bosques naturales del Chaco. La utilización de un sistema de manejo de quemas que se aplicaba a ambientes naturales en el pasado, entonces limitados y con impacto destructivo menor hoy representa una de las mayore amenazas para la vida.

Un millón hectáreas de bosques desaparecieron en la última semana, todas áreas vitales para los grupos del pueblo ayoreo en aislamiento en la región del Gran Chaco, segunda en extensión y cobertura forestal de América del Sur después de la Amazonía.

Las reservas naturales representan los pocos refugios que quedan a los grupos ayoreo aislados, ya que las estancias han «devorado» todos los bosques en función a la producción de capital a partir de la ganadería y explotación de los recursos naturales.

La ausencia del Estado Paraguayo en el control de las reservas naturales y en la protección de la naturaleza y de la vida de las personas que viven en las regiones aisladas, son muestra de su desinterés por la conservación y la protección del patrimonio del país, así como de la vida de las personas que optan por un estilo de vida soberano y sustentable con la naturaleza, en su sentido más literal y profundo.

Perú

La mayor parte de los incendiosforestales se desarrollaron en zonas de sierra (Cusco y Ayacucho), no obstante, los incendios reportados en selva, si bien actualmente son pocos, parte de ellos están directamente vinculados a territorios PIACI, teniendo un grave impacto no solo en las condiciones del territorio sino también la calidad del aire y recursos naturales para su subsistencia, afectando así los derechos a la vida, salud y seguridad alimentaria de los pueblos que los habitan.

Uno de los incendios detectados se ubica en el área propuesta para la creación de reserva indígena de Sierra del Divisor Occidental (Ucayalí, Loreto), que ya cuenta con el reconocimiento oficial de los pueblos en aislamiento que en ella habitan y que se superpone con el Parque Nacional de Sierra de Divisor, conectándose también con la Reserva Indígena Isconahua; el segundo incendio se encuentra en el Distrito de Iñapari (Tahuamanu, Madre de Dios) próximo al Parque nacional Alto Purús y a las reservas territoriales Mashco Piro y Madre de Dios, siendo parte de un ámbito mayor de desplazamiento PIACI, conocido por las organizaciones indígenas como: Corredor territorial transfronterizo Pano-Arawak (Perú, Brasil).

Si bien estos incendios ya fueron controlados –según información oficial brindada por el Centro de operaciones de Emergencia Regional de Madre de Dios y Loretoxi – la preocupación se agrava por la fragilidad en la protección territorial de estas reservas y la falta de prevención para este tipo de emergencias, más aún considerando que en Perú una de las principales amenazas territoriales son el incremento de la deforestación y actividades ilegales dentro de las mismas.

Es importante resaltar que los territorios PIACI en Perú, se ubican mayoritariamente en áreas de fronteras internacionales – en especial a lo largo del límite con Brasil, donde se viene registrando la proliferación de focos de incendios, en este sentido, debe considerarse que la posible progresión de estos frentes de fuego hacia el Oeste en determinados sectores, también podrían implicar serios riesgos a los PIACI y sus territorios en Perú.

Venezuela

En Venezuela existen grupos de tres pueblos indígenas en aislamiento voluntario o contacto inicial (Hoti, Uwottuja y Yanomami) en la región amazónica, específicamente en los estados Amazonas y Bolívar). La región amazónica venezolana abarca un total de 453.950 km2 en lo que se denomina también la Guayana habitadas por más de 25 pueblos indígenas diferentes. En concreto en las áreas habitadas por pueblos en aislamiento, no hay reportes de incendios que los estén afectando en la actualidad. Sin embargo en ambas entidades federales se desarrollan actividades de minería ilegal en la que intervienen diferentes actores incluyendo grupos irregulares armados que custodian los campamentos mineros y en muchos casos amenazan a los miembros de las organizaciones indígenas que denuncian los problemas. En el estado Amazonas hay un total aproximado de 6.000 mineros ejerciendo la minería del oro y el coltán. Esta situación afecta de manera particular a los grupos en aislamiento o contacto inicial, ya que estas actividades ilegales se producen en las áreas cercanas a sus hábitats, impactando las posibilidades de subsistencia física y cultural. Actualmente la Asociación Wataniba conjuntamente con la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA) realizan esfuerzos no solo para visibilizar la situación, sino también para que el Estado venezolano asuma políticas de protección hacia estos grupos aislados y sus territorios.

FIRMAMOS:

  • Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana – AIDESEP (Peru).
  • Central de Comunidades Indígenas Tacana II – Rio Madre de Dios – CITRMD (Bolivia).
  • Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica – COICA (Regional) -Coordenação das Organizações Indígenas da Amazônia Brasileira – COIAB (Brasil).
  • Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – CONAIE (Ecuador).
  • Confederação das Nacionalidades Indígenas da Amazônia Equatoriana – CONFENIAE (Ecuador).
  • Conservation Team Colombia – ACT (Colombia).
  • Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio – FEPP (Ecuador).
  • Federación Nativa del Rio Madre de Dios y Afluentes – FENAMAD (Peru).
  • Grupo de Trabajo Sociambiental de la Amazonía – WATANIBA (Venezuela) -Iniciativa Amotocodie – IA (Paraguay) .
  • Iniciativa Amotocodie – IA (Paraguay).
  • Land is Life.
  • Organización Payipie Ichadie Totobiegosode – OPIT (Peru).
  • Organización Regional de Pueblos Indígenas del Oriente ORPIO (Peru).
  • Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA) (Venezuela).
  • Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana -OPIAC (Colômbia) -Pueblo Kichwa de Sarayaku (Ecuador)
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