Las comunidades indígenas de la Amazonía “han aportado a la humanidad sus conocimientos  milenarios como forma de vivir en paz”, manifiesta Henry Cabria Medina, actual presidente de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, OPIAC, en ocasión a la celebración de sus 18 años de su proceso organizativo, conmemoración realizada en su  ciudad de origen, Mitú (departamento del Vaupés), el pasado 19 de abril. 

 

La OPIAC representa 56 pueblos indígenas de la Amazonía colombiana, una zona selvática  donde también habitan algunos pueblos en aislamiento voluntario. En su XVIII aniversario resaltó su proceso organizativo de lucha ‘por la defensa del territorio y derechos de los pueblos  indígenas amazónicos’, como se expresa en su lema de celebración; la OPIAC nació el 15 de junio de 1995 en el 1mer Congreso de pueblos indígenas de la Amazonía colombiana, con el  ánimo propositivo de promover y exigir la garantía de los derechos de los pueblos que  representa. Hoy uno de sus principales objetivos es velar por el respeto y cumplimiento del derecho fundamental a la Consulta Previa sobre las intervenciones en territorios indígenas. 

Nuestro equipo de comunicaciones, entrevistó al dirigente y ex presidente de OPIAC, Julio  Cesar Estrada Cordero, para reflexionar sobre este periodo de nuestra organización que sin duda ha marcado un hito en la historia del movimiento indígena, y cuyo mérito es la lucha de los pueblos de la Amazonía que han vivido su propio proceso, de satisfacción en algunos casos y de inmensa dificultad en otros, como lo recuerdan Estrada y varios dirigentes. 

Los pueblos y dirigentes amazónicos fueron fundadores de la ONIC en 1982, incluso desde  antes cuando se dio el proceso preparatorio al primer congreso indígena nacional, 1979, a través de la Coordinadora Indígena Nacional, hubo participación de Amazonía. Pero como todo proceso tuvo divergencias, por su misma diversidad de pueblos que la conformaron inicialmente, como explica Estrada y confirman otros dirigentes: “la ONIC desde su comienzo nació como una organización partida. Con su desarrollo nos dimos cuenta que éramos distintos, el  lenguaje era diferente, nuestros pueblos tenían sus propias culturas, sus resguardos, su diversidad  y en sus territorios había muchos recursos. Eso permitió plantear que los pueblos de la Amazonía, podían y debían representarse a sí mismos a través de una organización y que la unidad (aspecto que fue y es pilar del movimiento indígena como la cultura, el territorio y la autonomía), que se planteó con la conformación de la ONIC, pareciera que no la entendimos bien”.  

Estrada también cuenta cómo surgió la OPIAC y cómo se ha desarrollado, especialmente  en su interlocución con el Estado en pro de la defensa y la garantía de los derechos de los pueblos Amazónicos: “La OPIAC tiene su historia desde el mismo surgimiento de la ONIC, pero  reiteró el tema de la Unidad fue mal interpretado. Se dijo que estábamos unidos, pero así no era;  cuando se dio la discusión en el I Congreso indígena, realizado en el Colegio Claretiano de Bosa,  sesionaron dos grupos, uno la zona andina y la zona de selva (los 6 departamentos del Amazonas  y los 4 del Llano). Desde allí la ONIC nació partida, los acuerdos pactados fueron desventajosos  para el grupo nuestro de selva; un pacto, por ejemplo fue que la presidencia sería un periodo para  cada región. Este acuerdo se cumplió hasta 1986 nada más; hubo un problema con la renuncia del  compañero amazónico que estaba en la dirección, quien fue destituido por un error cometido y, de  ahí hasta hoy no ha habido ningún presidente ni del Amazonas, ni de la Orinoquia. 

¡Cómo era posible que gente que no conocía la Amazonía nos representara en espacios nacionales o internacionales! ¡Absurdo! Entonces la dirigencia amazónica veía la necesidad de tener nuestros  propios espacios. Además porque nunca hubo consenso ni respuesta a nuestro interés de dirigir la ONIC, tampoco se nos dijo por qué, simplemente se aplicaba la ecuación de mayoría absoluta, de los 27 tienen población indígena, 10 somos Amazonía y Orinoquia, los otros 17 son mayoría. 

Con la Constitución del 91 vino el tema electoral de la circunscripción especial indígena y  hay, cuenta Estrada, hubo dos senadores indígenas, uno por la Amazonía, Gabriel Muyuy y por la otra zona andina, Anatolio Quirá (Q.E.P.D.) Durante ese tiempo y con apoyo de Muyuy se intentó consolidar la organización de la selva, y surgió la Coordinadora Indígena de Llano y Selva que por algunas dificultades no funcionó, sólo duro un año (1994). 

Luego se concretó la conformación de la OPIAC en 1995.  Al primer Congreso, realizado en Mitú, se invitó a la ONIC y Orinoquia, los indígenas del Llano (hoy a puertas de conformar  su propia organización) consultaron sus espacios y deciden no continuar con la OPIAC. 

La dirigencia amazónica advierte que se deben evitar rupturas, como “la división, evidente, que se presentó en el VIII Congreso ONIC, realizado en Bogotá en octubre 2012”.  Y aseguran  que se debe permitir que los diferentes matices del movimiento indígena fructifiquen y no dividan: “la unidad respetando la diversidad indígena amazónica”, reitera el lema de la OPIAC. 

Para conmemorar sus 18 años la OPIAC destaca el trabajo de las 25 organizaciones filiales,  que la conforman y que están ubicadas en los seis departamentos amazónicos: Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo y Vaupés. Hacemos memoria de cada uno de los coordinadores o presidentes que han orientado el derrotero de la OPIAC, ellos son: Jesús Santacruz, de Vaupés; Emperatriz Cauhache, pueblo kokama, Amazonas; Jorge Navarro,  Vaupés; Miguel Guzmán Córdoba, Guainía; Agapito Buinaje, también de Amazonas;  Julio Cesar Estrada, Vaupés; Miguel Rodríguez Sáenz, Guainía; Ramiro Macanilla, del  Putumayo; Jorge Furagaro del Caquetá; y Henry Cabria Medina, actual presidente.

La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana – OPIAC es una institución de derecho público de carácter especial indígena sin animo de lucro la cual ejerce una representación política de los pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana ante instituciones de orden Nacional e Internacional; su objetivo principal es velar para que todos los derechos colectivos e individuales de sus afiliados sean respetados y reconocidos por todos los actores en Colombiana.