OPIAC Y SUS ORGANIZACIONES BASE PRESENTAN EXPERIENCIAS DE PLANES DE VIDA

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La Organización de los Pueblos Indígena de la Amazonía Colombiana, OPIAC, participó y aportó su experiencia de implementación y potenciación de Planes de Vida, a través de sus organizaciones de base, en el Taller de intercambio de experiencias sobre Planes Integrales de Vida, organizado por el Programa Presidencial Indígena, que se realizó en Bogotá el 08 y 09 de mayo en el Hotel Dann Colonial. 

 

 Durante la apertura y primera jornada del Taller acompañó la OPIAC con su dirigencia en Pleno, en cabeza de su presidente Henry Cabria Medina, quien hizo un llamado propositivo a las instituciones del Estado a comprender el alcance efectivo de los Planes de Vida indígenas, pues éstos, explicó, nunca el Estado los apropió para lo que se habían pensado en sus inicios.

Reiteró que si el Estado no se apersona a fondo de los planteamientos que tienen los diferentes pueblos, los Planes de Vida no servirán de nada y quedaran escritos en páginas de algunos documentos o libros. “Nuestra reflexión se orienta a que este Taller debe servir para dar un mensaje a los mandatarios locales; debe haber una directriz presidencial seria y responsable para que los planteamientos de los Planes de Vida, tengan realmente respeto y disciplina en la planificación dentro de los territorios indígenas”. Otro planteamiento que destacó la OPIAC fue tener en cuenta el principio de gradualidad o proporcionalidad, pues no todos los pueblos tienen la dinámica o conocimiento para hacer sus planes de vida y además tampoco 
están obligados a hacerlos, eso depende de la autonomía de cada pueblo que escogerá su propia proyección para su pervivencia. 

El Taller comenzó con un ritual tradicional, dirigido por el abuelo amazónico del resguardo Predio Putumayo, Manuel Zafiama, quien destacó que los pueblos indígenas amazónicos, especialmente los 4 pueblos indígenas (Ocaina, Bora, Muinane y Huitoto) que conforman la organización AZICATHC, han mantenido desde la tradición oral, sus Planes de Vida, y hoy el Plan de Vida de estos pueblos están estructurados, pues han sido construidos desde la tradición ancestral; “se han elaborado en asamblea y en la Maloka, mambeando, desde la base con todas las autoridades en un gran congreso, tenemos este plan de vida de los hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce pues somos sangre de estas plantas y este es nuestro símbolo tradicional”, relato el abuelo, y exigió apoyo de verdad, no sólo palabras.     

Según el Programa Presidencial Indígena, coordinado por el indígena Gabriel Muyuy, este taller debe facilitar y permitir intercambiar experiencias sobre la formulación y gestión de Planes Integrales de Vida de las comunidades, los resguardos y organizaciones indígenas y; socializar la propuesta metodológica para la construcción colectiva de PIV. Muyuy destacó que el programa fue creado p
ara potenciar la acción de las entidades públicas competentes para implementar políticas y acciones concernientes a pueblos indígenas: “tenemos el reto de establecer una ruta efectiva para articular entre planes de vida como eje central, los planes de desarrollo, planes de ordenamiento territorial y, planes de salvaguarda”, señaló.

Emperatriz Cauhache, ex presidente de la OPIAC, por su parte, manifestó que no podemos quedarnos en críticas y lamentaciones, sino que hay que propiciar soluciones y propuestas, “nuestro plan de vida es milenario, por ello requerimos hacer una sensibilización y nuestra presencia aquí ante el Estado es reconocer una vez más que estamos presentes con nuestra identidad y nuestras costumbres para decir quiénes somos, qué hacemos y hacia dónde vamos, eso lo tenemos claro pero desde fuera no nos han entendido ni comprendido”. Para este propósito Cauhache planteó cuatro puntos que permiten orientar los retos y desafíos en la construcción e implementación de los Planes de Vida: 1) crear un programa nacional, regional y local en cabeza del Programa Presidencial Indígena para apoyar este proceso y visibilizar los intereses y necesidades de los pueblos y que el gobierno comprenda estos planteamientos; 2) asignación de recursos para la implementación de Planes de Vida, articulados a los Planes de Desarrollo, y que éstos, los Planes de Vida, sean escritos en lenguas maternas; 3) replantear los programas asistencialistas que llevan a mayor pobreza en las comunidades y hacen que la gente se olvide de sus chagras y; 4) que el Plan de Salvaguarda, contenido en el Auto 004 de 2009, que es un programa desde fuera, se haga realidad y los recursos de este sean direccionados  para potenciar los planes de vida.  

Una de las experiencias resaltadas sobre construcción e implementación de Planes de Vida, en el desarrollo del taller fue la de la Asociación Zonal Indígena de Cabildos y Autoridades Tradicionales de la Chorrera, AZICATCH, del resguardo Predio Putumayo, que contó con participación de su presidente José Emmanuel Kuetgaje, los abuelos Manuel Zafiama y Gil Farekatde. Este Plan se llama Plan de Vida de los hijos del Tabaco, la Coca y la Yuca dulce y consagra al Padre Creador de cada pueblo. El Plan contempla sus fundamentos, principios y normas de vida; “Nuestro Plan nos dice de dónde venimos, plantea quiénes somos y nos orienta hacia dónde vamos. Son principios filosóficos vitales para nuestra pervivencia. Este Plan contiene estructuras (pautas) culturales que por su esencia son inmodificables y, un segundo componente denominado Plan de Abundancia, que se materializa en programas y acciones, cuya garantía de cumplimiento corresponde al gobierno y sus instituciones. Este es pertinente con las necesidades e intereses de cada pueblo y se ha procurado articular a los planes de Desarrollo del departamento del Amazonas con una incipiente, hasta ahora, aceptación institucional”, explicó Kuetgaje.

El Plan de Vida recoge pilares y fundamentos culturales, espirituales y rituales sagrados, además principios cosmogónicos y aspectos políticos administrativos de cada uno de los 4 pueblos allí asentados como son los Huitoto, los Ocaina, Muinane y Bora. Después de 100 años de res
istencia y la dolorosa memoria que dejo el genocidio cauchero, estos pueblos amazónicos enseñan hoy al país una experiencia piloto contenida en su Plan de Vida como el derrotero para garantizar la vida, la pervivencia cultural y el manejo ambiental, social, educativo, basados en lo territorial y en otros aspectos como la cosmogonía, las plantas y la medicina tradicional.

En el Taller participaron varias organizaciones filiales de a OPIAC como la Asociación Zonal Indígena de Cabildos y Autoridades Tradicionales de la Chorrera, AZICATHC; el Consejo Regional Indígena del Vaupés, CRIVA; la Asociación de Cabildos Indígenas del Trapecio Amazónico, ACITAM; el Consejo Regional Indígena de Orteguaza Medio Caquetá, CRIOMC; la Asociación Ticuna, Cocama Yagua, ATICOYA y; la Asociación de Cabildos Indígenas de Leguízamo y Alto Predio Putumayo, ACILAP; la Asociación de Cabildos Indígenas The Wala de Puerto Rico Caquetá; también otras organizaciones como la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC; las Autoridades Indígenas de Colombia, AICO, movimiento Social y; entre otros destacados dirigentes indígenas del país como el actual Alcalde indígena de Toribio, Cauca, Ezequiel Votonas, la líder Arahuaca Leonor Zalabata y la dirigente del pueblo Sikuani Rosalba Jiménez y; varias organizaciones cooperantes como USAID y ACDI VOCA y, diversas instituciones del Estado y del Distrito.

Para concluir, Ezequiel Vitonas en su intervención, planteó construir un poder comunitario de abajo hacia arriba y, que los planes de vida sean mandatados y normativizados en un congreso de pueblos desde la Ley de origen para que entre a ser parte del Derecho Nacional y así, dado el caso, demandas sus incumplimientos, incluso ante Cortes Internacionales y también construir mecanismos de coordinación entre los pueblos y el gobierno nacional. También reiteró la urgencia de implementar y consolidar las economías comunitarias como un sistema de autonomía y soberanía alimentaria de producción, distribución y su comercialización, que permita que los pueblos indígenas y las comunidades del campo no dependan de un sistema que como el neoliberal no permiten el desarrollo pleno ni integral de los pueblos colombianos.

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