OPIAC 18 AÑOS, EN LOS ESCENARIOS DE CONCERTACIÓN

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El dirigente indígena Wanano del departamento del Vaupés, Julio Cesar Estrada Cordero, quien fue presidente de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, OPIAC, 2001- 2004 y secretario de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, en los años 90, en homenaje a los 18 años de nuestra organización, relata cómo surgieron los escenarios de concertación nacional como la Mesa Permanente de Concertación, MPC; la Comisión de Derechos

Humanos, CDH; la Comisión Nacional de Territorio Indígena, CNTI; y la Mesa Regional Amazónica, MRA, como fruto de la movilización nacional de 1996 en la cual participó la OPIAC.

 

La MRA es también resultado de luchas jurídicas ganadas en el proceso organizativo de los pueblos de la Amazonía y la OPIAC, como veremos en el desarrollo de este relato. En 1995 surgió la OPIAC, en Mitú capital del Vaupés, con su creación sus dirigentes hacen toda una reflexión en torno al avance del Estado y sus instituciones para el desarrollo de los derechos de la Constitución Política del 91 y cómo el reconocimiento de un país diverso y multicultural plasmado en ella, se quedaba escrito en sus páginas. “En 1995 viene todo un proceso de la OPIAC, inmersa en eventos que para el movimiento indígena son hitos, entre otros, la participación en la constituyente, que dio como resultado la actual Constitución, acordada entre la sociedad colombiana como pacto político, ‘supuestamente’ resultado de un acuerdo de paz”, así lo recuerda el dirigente Wanano, quien responde, en la siguiente entrevista, inquietudes respecto al proceso de la OPIAC en los escenarios de concertación y en su desarrollo.

¿Qué sigue luego de constituirse la OPIAC en 1995?

Como resultado de la Asamblea Constituyente se consagró que nuestro país es diverso, que es un país de regiones, en el cual no sólo existe una sociedad mayoritaria, hay otras formas de vida y de ver el mundo, que antes fueron desconocidas, y que hoy están representadas en los pueblos indígenas, los afrocolombianos, los gitanos, los raizales de San Andrés Islas y otros grupos sociales, a los cuales históricamente les habían negado el reconocimiento de sus derechos y sus especificidades culturales. La nueva constitución recoge y consagra la diversidad y partir de ahí se llega a comprender con más amplitud porque somos diversos.

Una vez hecho el balance, a comienzos de 1996, la OPIAC encontró que 4 años después del logro constituyente, mayoría de estos derechos consagrados no se habían desarrollado. Fue entonces que nos unimos a las manifestaciones del movimiento indígena que adelantaban los Wayuú y los hermanos del Cauca, entre otros pueblos, para que la institucionalidad del Estado nos pusiera cuidado; la Junta Directiva de la OPIAC que en ese momento sesionaba en Bogotá decidió participar de la gran manifestación de inconformidad contra el gobierno colombiano y nos tomamos de forma pacífica la sede del Episcopado Colombiano.

Luego se unieron la ONIC, el movimiento Autoridades Indígenas de Colombia, AICO, los hermanos de la Sierra Nevada de Santa Marta con su organización la Confederación Indígena Tayrona, CIT; y otros pueblos, también los senadores y representantes indígenas, los ex constituyentes y la dirigencia en pleno del movimiento indígena. En la Conferencia Episcopal duramos 46 días apoyados por las movilizaciones de todo el país y de ahí, como fruto del trabajo de la comisión negociadora, se logró que el gobierno emitiera los decretos 1396 que crea la Comisión de Derechos Humanos, CDH, y el Programa Especial de Atención a los Pueblos Indígenas y; el 1397 del mismo año, que creo la Mesa Permanente de Concertación, MPC, y la Comisión Nacional de Territorio Indígena, CNTI. Esos fueron los primeros pasos que dimos como OPIAC para mostrarle a la sociedad colombiana que los pueblos amazónicos estamos presentes en los aspectos, escenarios y temas de la vida del país y, que tenemos nuestra organización.

¿Cuál es el balance de la OPIAC, sus logros, retos y dificultades?

La OPIAC promueve la defensa y la garantía de los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía, como organización estamos en la obligación de recordarle al Estado colombiano que tiene que cumplir sus obligaciones constitucionales; aclaro que la OPIAC no resuelve los problemas y obligaciones que competen al Estado a través de sus instituciones en temas como salud, educación o las vías de infraestructura. Reitero que lo que hace la organización es defender los derechos de nuestros pueblos.

El último año u otros recientes las discusiones políticas y consulta en temas como el Plan Nacional de Desarrollo, el Programa de Garantía de Derechos del Auto 004/09 y el Auto 092 de 2008, los dos emitidos por la Corte Constitucional como medidas jurídicas de carácter vinculante y obligatorios, por parte del Estado colombiano, para amparar los derechos de los pueblos indígenas; también el Decreto Ley de Víctimas 4633/2011 para la atención asistencia y reparación a comunidades indígenas; Reforma a las Corporaciones Autónomas Regionales, CAR, y Reforma al Código Minero, entre otros temas convocados por la MPC, fueron escenarios que la OPIAC ha utilizado y utiliza para una participación más visible, constante y productiva.

La OPIAC, como toda organización ha tenido altibajos y logros, momentos malos y buenos, pero hemos demostrado que los amazónicos aportamos a la sociedad colombiana. Y si bien hay que entender que tenemos unos derechos, éstos generan una responsabilidad; por ello el siguiente paso que debe dar la OPIAC es mejorar esa participación y no quedarnos en discusiones políticas, sino generar propuestas, qué proponemos para la salud, para cultura, qué proponemos para educación, qué proponemos para un desarrollo alternativo, diferente y cómo combinamos esto con el resto de la sociedad colombiana. Esos son los retos.

La OPIAC tiene una dificultada y es que la Amazonía y nosotros no escribimos, a pesar que hay muchos profesionales, esa es una tarea a superar, cómo escribimos la propuesta. Otro reto es cómo mejorar la comunicación entre pueblos de bases, la comunidad más lejana, y la dirigencia nacional, regional y local, ahora hay un distanciamiento, se hacen muchas cosas que la base no tiene conocimiento, por las mismas condiciones geográficas; pero esto se tiene qué pensar, pues no es a través de un periódico, ni de la radio, tampoco hay acceso a internet, además nuestros mayores, muchos no saben leer, ni hablan el español.

Otro reto es consolidar una discusión y relación mucho más cualificada con el Estado y su gobierno, tenemos que ser más competitivos y esto exige más conocimiento frente a temas como la minería; cómo la asumimos o la frenamos, ¿Somos ambientalistas o partidarios de la minería? No podemos ser las dos cosas. Se debe actuar con mucho cuidado, pues hay distintas versiones, unas propenden la conservación ambiental y otras que dicen que la riqueza que hay en los territorios deben beneficiar a las mismas comunidades. La OPIAC propone el diálogo como siempre lo hemos hecho, este y otros aportes son la colectividad y la solidaridad, los amazónicos somos solidarios y colectivos, y eso se refleja en actividades diarias como la caza para compartir, o quien hace las fiestas y comparte con la comunidad.

Las chagras, en todas sus etapas, también se hacen y son colectivas; otro aporte comprende no acumular riquezas; a la madre naturaleza, la tierra y la riqueza que hay en ella no las vemos como materia de explotación. El hombre y la naturaleza compartimos y somos uno solo, complementarios, esos son aportes. Otro aporte es la dieta alimenticia de la Amazonía con su diversidad de productos y todo el manejo ambiental, social y ecológico.

La OPIAC tiene también su instancia internacional que es la COICA, una estructura de la organizaciones amazónicas de los 9 países que consideramos tienen bosques tropicales, y ahí la OPIAC participa en su junta directiva. Somos parte también de la alianza de bosques tropicales, aportamos a la Declaración universal sobre derechos de los pueblos indígenas, que emitió la ONU en 2007 y también participamos en otras en instancias como la OEA.

¿Qué otros aspectos o momentos se destacan?

Luego de 1996 y una vez la OPIAC se consolida poco a poco, vendría un aspecto que influyó mucho en nuestro proceso, fue el tema de las fumigaciones o aspersión aérea con glifosato por parte del Estado colombiano para erradicar cultivos de uso ilícito. Como esto afectaba a nuestras comunidades, interpusimos una Acción de Tutela para pedir la suspensión de las fumigaciones. En la tutela pedimos la protección de 5 derechos de nuestros pueblos, que se veían afectados por la acción del Estado, los cuales fueron: protección transitoria de sus derechos fundamentales a la vida, existencia comunitaria, medio ambiente sano, libre desarrollo de la personalidad, debido proceso y derecho a la participación de los pueblos indígenas en las decisiones que los afectan, en este caso por las actividades de aspersión, que el Estado a través del gobierno autorizó en sus territorios.

La Corte Constitucional cuando emitió el fallo protegió 3 de estos requerimientos y ese es el resultado de la sentencia SU- 383 de 2003. En ese fallo y, atendiendo al argumento del gobierno colombiano que decía que la OPIAC no podía discutir, ni podía opinar en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana, la Corte ratificó que sí, que la OPIAC es la instancia representativa de la Amazonía colombiana. La sentencia es muy clara al aseverar que nosotros como OPIAC tenemos toda la validez para discutir e interlocutar con el Estado.

La Corte revisó todas las instancias de participación y las formas que tenemos para discutir con el Estado colombiano y dice que la participación no sólo se garantiza en las mesas o escenarios nacionales de concertación. Al contrario el Honorable Tribunal ratificó que la discusión es entre pueblos indígenas y el gobierno nacional, y que los pueblos lo harán a través de sus organizaciones que consideren deben discutir, eso también permite ahondar más en la discusión con el gobierno colombiano.

El fallo nos dio la razón en el sentido que las fumigaciones afectan a las comunidades en el tema de salud, afectación a los cultivos, envenenamiento del agua, entre otras. El tribunal le dice al gobierno que tiene consultar con los indígenas. (En la sentencia la Corte resuelve: ‘Ordenar a la Presidencia de la República, a los Ministerios del Interior y Justicia; al de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial; al Consejo Nacional de Estupefacientes y a cada uno de sus integrantes; a la Dirección Nacional de Estupefacientes y a la Policía Nacional, consultar de manera efectiva y eficiente a los pueblos indígenas y tribales de la Amazonía colombiana sobre las decisiones atinentes al Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos que las entidades mencionadas adelantan en sus territorios’).

Hacemos la consulta en tres meses en toda la Amazonía, una consulta exprés, porque uno quisiera que las consultas se hicieran como dice el convenio 169 dela OIT, pero aquí eso no es posible, siempre lo hacen muy rápido, pero con todas las dificultades que eso representa hicimos la consulta y, de allí sale un Acuerdo que se llamó del: “Hotel Dann”, porque fue realizado en Bogotá en el hotel de este nombre. En ese acuerdo pactamos con el gobierno varias cosas y que, valga la pena resaltar, no se han cumplido: un acuerdo fue que a partir de noviembre de 2004 toda erradicación a realizar en la Amazonía se debía consultar con los pueblos que serían afectados, pero no se ha cumplido, se han hecho algunas consultas a medias, pero hoy el gobierno sigue fumigando.

Otro acuerdo fue que se tenía que revisar era la Ley 30 de 1986 (la cual adopta el Estatuto Nacional de Estupefacientes), en especial el artículo séptimo1 en lo relacionado a nuestras plantas sagradas, la coca y yagé, entre otras, que el gobierno llama alucinógenas, pero tampoco se ha hecho. Se acordó crear una Política Pública especial para la Amazonía colombiana y también una Política en Derechos Humanos para los pueblos indígenas amazónicos, que tampoco se han hecho. Lo que sí se concretó, del Acuerdo, fue la creación de un especio propio de los pueblos de la Amazonía para la interlocución con el gobierno que fue la Mesa Regional Amazónica.

¿Cómo se conformó la Mesa Regional Amazónica?

Como fruto de esas discusiones, en el proceso de consulta que ya mencioné, se creó la Mesa Regional Amazónica, MRA, Decreto 3012 de 2005, que es un espacio de concertación entre los pueblos indígenas de la Amazonía (que son 56 más los no contactados o en aislamiento voluntario) y el gobierno nacional. En la MRA participan 2 delegados indígenas por cada departamento y los 6 gobernadores del Amazonas o sus delgados, otros 5 delegados de las Corporaciones Autónomas Regionales y todos los ministerios, más los entes de control. Esta Mesa sesionara como mínimo 4 veces al año en los temas pertinentes a discutir.

En la MRA hemos avanzado en el diálogo permanente con el gobierno y la OPIAC participa a través de su presidente. La Mesa Regional Amazónica es un espacio de discusión política entre organizaciones de la Amazonía y el Estado colombiano, para mirar qué afecta a los pueblos indígenas. Los acuerdos que allí se generen tienen carácter vinculante porque es una orden judicial de la Corte Constitucional.

Bogotá, abril de 2013. Ismael Paredes, Comunicaciones V Encuentro Yetara Uai

 

1 El Consejo Nacional de Estupefacientes reglamentará los cultivos de plantas de las cuales se produzcan sustancias estupefacientes y el consumo de éstas por parte de las poblaciones indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura

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