Así se denominó el Foro Judicial Internacional realizado en Bogotá, donde participó la OPIAC y los pueblos de Amazonía. Conozca destacados aspectos del sensible y delicado tema del genocidio…

Actualmente en nuestro país se están dando circunstancias y momentos cruciales para afianzar y allanar el camino hacia la paz y contribuir al fin del conflicto armado, que por décadas ha vulnerado los derechos y la dignidad de la mayoría de familias y comunidades colombianas. Desde la sociedad civil los esfuerzos, acciones y propósitos al respecto, están en marcha en las agendas organizativas  como prioridades preponderantes y esenciales que se encaminan en distintas propuestas y escenarios.

Es así, que nuestra Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana - OPIAC, lidera un proceso para compartir las formas cotidianas de convivencia de los 56 pueblos amazónicos, como aporte a la auténtica paz, armonía fraterna entre todos los seres y formas de vida y para dirimir un conflicto o los conflictos desde la Cosmovisión de los Pueblos Indígenas y por vías de diálogo y respeto mutuo, sin escenarios de dominación ni exclusión.

Este propósito se consolidó en mayo pasado con el Foro de Paz y Pueblos Indígenas “Somos Paz desde nuestras cosmovisiones”, realizado en alianza con otras tres organizaciones indígenas nacionales (CIT; AICO y Gobierno Mayor ). Con el cual avanzamos en una propuesta cultural, ambiental y pedagógica de paz, encaminada a construir territorios y convivencias armónicas para presentar al país, y así evitar que los conflictos se exacerben y pasen a ser focos de odio o de confrontación armada.

En este sentido, y con ánimo de enriquecer el proceso e intercambiar experiencias y conocimientos,  el Equipo de Paz - OPIAC, asistió el día 22 de septiembre, al “Foro Judicial Internacional”. convocado y organizado por la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y la universidad Libre de Colombia, donde el tema central fue ¿cómo construir Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio?, desde todos los sectores y ámbitos de la sociedad civil y la institucionalidad.

El Foro aportó diversos planteamientos sobre uno de los temas que más han dejado huellas de dolor y atrocidad en la reciente historia de las confrontaciones armadas, es el caso de las guerras y los conflictos internos de los diferentes Estados del Mundo, los genocidios, holocaustos o exterminios sistemáticos de grupos, comunidades o instituciones colectivas culturales religiosas y/o políticas.

Los primeros datos insólitos se conocieron durante la apertura del Foro, donde se enuncio que el siglo XX fue el siglo de los más atroces genocidios, 250 conflictos armados los cuales dejaron 120 millones de muertos, la mayoría civiles y víctimas de sus propios Estados; las cifras fueron dadas por la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, organización presidida por el Dr. William Soto Santiago, quien no obstante la gravedad del asunto, esbozó un mensaje de paz y  esperanza: “La justicia trae la paz y la paz es el preámbulo de la felicidad”, además indicó que la tipificación del genocidio debe sustentarse en la formulación y aplicación de nuevas leyes toda vez son cambiantes los formas y tipologías de cometer genocidios.

La organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana - OPIAC, en cabeza de su presidente Henry Cabria Medina, fue invitada a participar en este importante evento: y en un aparte se expresa en la Invitación: “Para la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, la Universidad Libre y demás autoridades judiciales y políticas de Colombia será un privilegio contar en el Foro Judicial Internacional con su valiosa participación, dada su calidad de Presidente de una de las organizaciones indígenas nacionales que se ha destacado por la defensa y promoción de los derechos humanos”.

El equipo de Paz – OPIAC, agradece la deferencia a participar del Foro antes mencionado, convocado con el fin de generar pensamiento crítico-constructivo en torno a la política criminal nacional e internacional respecto del genocidio como crimen capital, el cual se tipifico por primera vez tras el cruento genocidio de la II guerra mundial; en 1948 se creó la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, y luego se ratificó en el Estatuto de Roma de 1998, los cuales sin embargo, como lo manifestó Soto, “no han evitado la conmoción de otros genocidios ocurridos con posteridad, lo que cuestiona la eficiencia y eficacia de estos instrumentos internacionales para lograr la paz y la seguridad de los Estados”.

En el mismo sentido la Embajada Mundial de Activistas por la Paz reiteró que con posteridad a la II guerra mundial, se siguen presentando de manera frecuente actos de intolerancia, discriminación, odio étnico, absorción cultural y exclusión política contra grupos minoritarios: “lo cual constituye señales de alarma de la eventual ocurrencia de futuros genocidios, cuya prevención resulta de vital importancia para los Estados”. Así mismo indicó, Soto, que “los instrumentos de Derecho Penal Internacional actualmente existentes carecen de claros mecanismos coercitivos y no contienen fórmulas eficaces para la prevención del delito de Genocidio y el bienestar de la familia humana, tornando necesario generar espacios de reflexión que pongan en evidencia la indiferencia de las naciones frente a la barbarie genocida”, concluyó.

Otras destacada intervención fue la del catedrático y juez federal argentino, Daniel Rafecas, quien enfatizó su ponencia en La Shoá, genocidio contra pueblo judío por el régimen nazi en la II guerra mundial. Rafecas hizo un contexto histórico de cómo ocurrió el exterminio de 6 millones de judíos incinerados en cámaras de gas, fusilamientos masivos y exterminios sistemáticos en campos de concentración, pero también hizo un juicio histórico de responsabilidades, donde evidencio que la comisión del genocidio no solo estuvo orientada por dirigentes políticos del III Reich (periodo de la Alemania Nazi), sino que fueron autores distintos actores como penalistas, académicos, médicos, abogados, militares, incluso trabajadores de menor rango como conductores, constructores y operadores de las cámaras de gas, complacientes fervorosos de todos los actos de exterminio que cometían con plena conciencia del hecho.

El juez argentino concluyó que antes de cometer un genocidio hay diversas circunstancias y hechos del contexto social, político y económico, que allanan el camino, el principal es la actitud de odio y el discurso del mismo para legitimar o justificar la eliminación física del Otro u Otros, que también es una eliminación cultural en el caso de un pueblo o colectivo. También planteo como reflexión final que se debe erradicar el odio y toda manifestación racista y de discriminación para evitar los conflictos y por ende los genocidios.

Por último destacamos la sentida y excelente acotación de la líder arhuaca, Ati Quigua, quien señalo como en Colombia se ha alertado desde la misma jurisprudencia de la Corte Constitucional, riesgo de exterminio físico y/o cultural de más de 36 pueblos indígenas, sin que haya mecanismos efectivos de prevención. También indicó cómo los pueblos indígenas y grupos étnicos se han visto abocados a circunstancias históricas de exterminio como el reciente conflicto armado con elevadísimas cuotas y cifras de miles de muertos. Además de referirse al etnocidio de los pueblos originarios, también se refirió al cruel e inhumano genocidio contra la naturaleza, cometido por “terroristas”, extractivistas y asesinos descomunales como los que acabaron con millones de búfalos en Norteamérica y miles de especies de fauna y flora en la Amazonía y Orinoquia colombiana, o la basta cantidad alarmante de agua que gastan las compañías mineras y petroleras en el país, mientras miles de niños mueren de sed en el desierto de la Guajira. Con la mano y el alma y el sentir en el Corazón, Ati reivindicó para el mundo la relación intrínseca del hombre con la naturaleza y su único e irrevocable derecho y deber de protegerla para su pervivencia y su máximo anhelo espiritual.

Con este breve resumen del Foro, manifestamos nuestro agradecimiento a los organizadores del Foro en su afán de contribuir con mecanismos y escenarios de reflexión a evitar la expansión de la violencia en el mundo. Si bien nos quedan hondas preocupaciones en torno a temas tan sensibles y complejos como la reparación y memoria del genocidio cauchero o el ecocidio de miles de especies nativas que vino después, creemos que los escenarios se irán dando en nuestro proceso.

Cabe resaltar algunas propuestas que se esbozaron en el Foro, a priori sintetizamos las siguientes: es necesario revisar, actualizar y modificar dos instrumentos normativos del Derecho Internacional (la Convención de 1948 y el Estatuto de Roma), para ampliar su espectro de protección e incluir entre los sujetos pasivos del delito de Genocidio a los políticos (politicidio) y culturales (etnocidio), entre otras enmiendas. Otras propuestas menos técnicas se centran en tipificar y erradicar el genocidio como delito capital (el más atroz de todos los crímenes); desde la visión de los pueblos indígenas pensarse en función de la naturaleza como sujetos colectivos de derecho, respetando la existencia de todos los seres y formas de vida y eliminar todas las formas de odio, exclusión y discriminación.

La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana – OPIAC es una institución de derecho público de carácter especial indígena sin animo de lucro la cual ejerce una representación política de los pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana ante instituciones de orden Nacional e Internacional; su objetivo principal es velar para que todos los derechos colectivos e individuales de sus afiliados sean respetados y reconocidos por todos los actores en Colombiana.