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 Foto realizada por: Ernesto Che Mercado Jones

 

El cantar del gallo rompe la tranquilidad de la noche dándole la bienvenida al día, siendo las 4:30 am el río Vaupés (Ñenga tú) baña las tierras de la selva al noroeste amazónico del departamento Guaviare.

Nos encontramos en el municipio de Miraflores uno de los tantos en el territorio colombiano golpeado por la violencia política, social y armada que ha llenado de sangre las aguas de ríos como el Ñenga tú y la selva amazónica.

Estas tierras al igual que muchas otras fueron en distintas etapas de la historia colombiana víctimas de la colonización interna a razón de la explotación del caucho y el balata para la época de la segunda guerra mundial, años después llega el comercio de pieles donde ya la víctima en la selva no es su rica flora, si no que ahora son los animales, panteras y tigres cuyas pieles son de gran valor monetario en los mercados de EEUU y Europa. Estas etapas de bonanza son el terreno fértil para la llegada de colonos nacionales entre los que podemos contar paisas, costeños, caleños… y de igual forma la llegada de colonos internacionales provenientes de Brasil y Ecuador.

Así como la caucheria, el balata y el trafico ilegal de piel animal golpearon durante muchos años la selva y las comunidades indígenas existentes, ya en el siglo 20 los pueblos indígenas Cuveos, Tucanos, Desanos, Guananos, Sirianos, Piratapuyos, Carijonas, Curriacos entre otros enfrentan el peor de los males y es el surgimiento del conflicto armado, social y político que vive el país desde los años 60, como consecuencia de las malas políticas del frente nacional para primero frenar la violencia del país vivida desde finales del siglo 19 y segundo la falta de respuesta a los distintos problemas sociales que aquejan al campesinado nacional.

El siglo 20 en Colombia se caracteriza por el surgimiento de el grupo insurgente más viejo del mundo, la FARC-EP quienes en el desarrollo de la guerra de guerrillas al pasar del tiempo se va convirtiendo en una fuerza político militar que hace frente a los gobiernos de turno desde distintos puntos geo estratégicos del país, siendo uno de estos la selva amazónica donde ya desde tiempos ancestrales se encuentran 14 comunidades indígenas correspondientes a 28 pueblos indígenas, los cuales ya tenía la amarga experiencia de convivir con los colonos o hombre blanco.

Las FARC-EP hacen su aparición en estas tierras a sangre y fuego para hacer sentir su poder ante los colonos y los habitantes originarios (indígenas), junto a la guerrilla no solo llega la violencia de las armas, también con el pasar del tiempo y la consolidación militar hace aparición la siembra masiva de la planta de coca, planta ancestral, cultural y social de los pueblos indígenas del continente latino americano.

Con la siembra masiva de los cultivos de coca para su posterior procesamiento en pasta de coca y la comercialización nacional e internacional de esta se intensifica la violencia ya no solo por la presencia de colonos sino también por la incursión de las fuerzas militares del gobierno colombiano los cuales por vía acuática, terrestre y aérea inician la ofensiva para “acabar” con las siembras de coca y la existencia de la guerrilla.

En el trasegar de la violencia se desarrollan inexplicablemente los cultivos de coca con el fortalecimiento del narcotráfico nacional e internacional siendo  Colombia el mayor productor de drogas del mundo.

De acuerdo a distintas investigaciones realizadas por expertos nacionales e internacionales el poder económico que deja las drogas provoca que las FARC-EP vea en este negocio la oportunidad de financiar el grupo insurgente más antiguo del planeta.

La macabra alianza entre guerrilla, colonos y de alguna forma las fuerzas militares del gobierno provocan que el auge de los cultivos de coca violente los derechos de los pueblos indígenas en el territorio.

Con el auge de la coca los colonos siembra la planta dentro de los resguardos indígenas y en muchos de sus limites utilizando a los indígenas como mano de obra barata pero también involucrándolos en un conflicto armado que para este entonces ya cuenta con tres actores la insurgencia, el narcotráfico y la fuerza militar del gobierno.

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Foto realizada por: Ernesto Che Mercado Jones

La bonanza económica para los colonos que cultivan la coca y se apropian de tierras mediante la violencia que ya no es solo de las FARC-EP y la llegada del ejercito contribuye a que la violación de DDHH para con las comunidades indígenas se fortalezca en beneficio del comercio de coca, esto a pesar de que los medios de comunicación y los partes de guerra y gubernamentales indican que claramente el gobierno combate los cultivos ilícitos y la presencia de la guerrilla.

Durante lo que va del siglo 21 Colombia inicia y desarrolla por ordenes de gobiernos de EEUU distintos convenios policiales y militares dirigidos a acabar con la guerrilla y los cultivos ilícitos, lo cual también mediante el uso de químicos como el glifosato y  métodos de erradicación de cultivos como la fumigación aérea vulnera nuevamente la tranquilidad de los pueblos creando desplazamiento de la población, desarrollo de enfermedades, pero sobre todo maximiza el empobrecimiento de la población la cual buscando mejor forma de vida inicia desplazamiento a centros urbanos ya no solo Miraflores sino otros espacios del país, lo que da origen a procesos de transculturización que van acabando con la cultura y sociedad indígena, dejando finalmente la macabra posibilidad de la desaparición total de la población indígena bien sea por aniquilamiento de sus vidas, cultura o mezcla con colonos y habitantes no indígenas.

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 Foto realizada por: Ernesto Che Mercado Jones

La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana – OPIAC es una institución de derecho público de carácter especial indígena sin animo de lucro la cual ejerce una representación política de los pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana ante instituciones de orden Nacional e Internacional; su objetivo principal es velar para que todos los derechos colectivos e individuales de sus afiliados sean respetados y reconocidos por todos los actores en Colombiana.