Indígenas, entre el hambre, la violencia y el olvido

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Expertos aseguran que los nativos colombianos están hoy más pobres que durante la Conquista.

Según la Corte Constitucional, 35 pueblos indígenas de Colombia están en inminente riesgo de desaparecer física y culturalmente. Gabriel Muyuy, director del Programa Presidencial para los Pueblos Indígenas, dice que la situación es “crítica, crítica por la falta de seguridad alimentaria; por la presencia de los actores armados ilegales en sus territorios; por los cultivos ilícitos y el narcotráfico; por la débil presencia institucional; porque los proyectos de política pública no llegan con fuerza, y crítica también porque cuando los fenómenos naturales los afectan, su lejanía (geográfica) dificulta una atención rápida”.

 

Juvenal Arrieta, secretario general de la Organización Nacional Indígena (ONIC), definió la situación de los indígenas en el país como “preocupante, invisible e invisibilizada”, además subrayó que en el 2009 “la Corte Constitucional dijo que hay 35 pueblos que se encuentran en inminente riesgo de desaparecer física y culturalmente”.

Los pueblos indígenas colombianos enfrentan un riesgo transversal: el conflicto armado, del que en muchas ocasiones parecen ser invisibles a los ojos de muchos colombianos. Sin embargo, los acechan otras amenazas como la falta de seguridad alimentaria y el riesgo de que se desvanezca su cultura.

Las mayores dificultades en materia de seguridad alimentaria las padecen, especialmente, los niños de los pueblos los Emberá y Wounaan, de la región del Chocó, donde si la desnutrición no los mata, reduce su capacidad física e intelectual de por vida.

En el departamento de La Guajira, en Uribia y Manaure, los problemas alimentarios de los Wayúu se combinan con la falta de agua. En la Amazonia, en el Caquetá, los Coreguajes también afrontan dificultades en materia alimentaria.
Las cifras escasean. En los reportes oficiales casi nunca hay datos actualizados, en buena medida porque cuando mueren los niños indígenas, simplemente son enterrados en algún potrero. No hay acta de defunción.

Pero no es solo la violencia y el hambre lo que afecta a los pueblos nativos. Entre las grandes tragedias que viven se encuentran el desvanecimiento gradual de su cultura y lengua. Los más propensos son los que tienen pocos integrantes en la Orinoquia y la Amazonia, los cuales corren un alto riesgo de ser afectados en sus valores culturales.

Según Muyuy, 56 pueblos indígenas de la Amazonia “corren el riesgo de ser ‘aculturados’ y perder sus valores lingüísticos y culturales que milenariamente han conservado”. Sobre todo los que habitan en la Zona Andina.
En cuanto a los riesgos de seguridad, el senador indígena Marco Avirama considera que estos pueblos al vivir en zonas de tránsito de “la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico”, están “entre la espada y la pared”. “La guerrilla los acusa de ser informantes del Ejército, mientras que la tropa los acusa de ser colaboradores de los guerrilleros”.

El asunto es muy simple. Cualquiera de estas comunidades, que siempre viven en zonas alejadas, están a merced de los armados. Por eso, son víctimas frecuentes del reclutamiento, las amenazas, los asesinatos y el desplazamiento.
Avirama denunció que incluso en Puerto Inírida (Guainía), los nativos han sido víctimas, en los últimos meses de los abusos cometidos por la Guardia Nacional Venezolana. Según él, solo hace dos semanas asesinaron a un hombre y violaron a tres mujeres en el territorio colombiano, tema denunció ante la Cancillería.

El presidente de la Onic planteó “tres razones estructurales” –basado en lo dicho por la Corte Constitucional– para que el 34 por ciento de los pueblos indígenas colombianos se encuentren en peligro de desaparecer, junto a sus conocimientos ancestrales: “el conflicto armado con sus manifestaciones –el desplazamiento, las minas antipersona, restricción a las libertades políticas, aspersiones con glifosato, violencia sexual y el desplazamiento, entre otros–”.

En segundo lugar, “el empobrecimiento estructural” de estás comunidades. “Las Naciones Unidas dicen que los indígenas no son pobres sino empobrecidos por falta de oportunidad; hay regiones donde no conocen una escuela, ni un enfermero, hay zonas donde están prácticamente a su suerte”, señaló Arrieta. Y además recalcó que “donde están los centros educativos o de prestación de servicios hospitalarios no se reconoce la diferencia cultural”.

En tercer lugar está “el modelo de desarrollo económico y la presencia de transnacionales en zonas indígenas de manera inconsulta. Es una situación preocupante e invisible”, concluyó el líder indígena.

Tomado: El TIEMPO.COM

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