Con aviones no tripulados registran la vida de delfines y ballenas

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La utilización de drones para monitorear y contemplar especies ha logrado captar unas imágenes nunca antes vistas. 

Más de 550 mil personas han visto en YouTube el video en el que una estampida de delfines se desplaza sobre el mar de California entregando un espectáculo magistral a los humanos que desconocen la cotidianidad de estas especies. Las imágenes fueron captadas con una cámara Go-Pro, desde un avión no tripulado, manipulado desde la tierra por el ambientalista David Anderson.

Anderson, director del safari ‘Delfín y Ballena’ en California (EE.UU), grabó 5 minutos de la vida de delfines de California y ballenas grises que emigran en la costa de San Clemente. “La estampida proporciona un material asombroso, diferente a todo lo capturado previamente en video. Los drones van a cambiar nuestra forma de ver el mundo animal”, dijo Anderson a las agencias de noticias.

Pero los alcances de los aviones no tripulados no se limitan a la observación de imágenes espectaculares. Científicos del mundo ya los utilizan para monitorear poblaciones vulnerables como los rinocerontes. En un artículo publicado por la web de periodismo científico Es Materia.com aparecen algunas de las primeras evidencias.

Desde agosto de 2012, en fincas privadas de la provincia sudafricana de KwaZulú Natal. Un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un sistema de vigilancia mediante aviones no tripulados, con el objetivo de evaluar sus capacidades en la detección de cazadores que amenazan las poblaciones de rinocerontes africanos.
Mediante cámaras fotográficas y de vídeo en alta resolución, así como otra de vídeo de espectro térmico para trabajar por la noche, las aeronaves, de menos de dos metros de envergadura, permitieron a los investigadores localizar a los rinocerontes, detectar intrusiones de personas y monitorear las vallas por las que acceden los cazadores a las fincas.

“Este trabajo demuestra que los aviones no tripulados pueden funcionar como una herramienta útil para la vigilancia de áreas sensibles, especialmente las de difícil acceso, como apoyo en las operaciones contra la caza y como método complementario para la investigación de la ecología de los rinocerontes”, explicó al portal de noticias científicas esmateria, Margarita Mulero-Pázmány, de la Estación Biológica de Doñana del CSIC.

Gracias a su tamaño, estas aeronaves sólo requieren de una pequeña zona libre de vegetación para despegar y aterrizar, con lo que su despliegue puede ser inmediato. El costo económico es reducido y el manejo es sencillo, y al ser aparatos eléctricos pueden ser empleados sin molestar a la fauna y sin que sean detectadas.

Tomado: www.elespectador.com/


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